miércoles, 9 de mayo de 2012

Pantalón roto

Yo tenía 7 años. Después de unos años en nuestra casa la familia creció. Hubo que cambiar aquel espacio en el que ya no cabíamos. Nos mudamos temporeramente, mientras se construía el nuevo espacio. En ese   lugar temporero encontré espacio para seguir desarrollándome, para jugar, vivir, sentir. 
Un día jugando pelota (beisbol) me agaché y se rompió mi pantalón. Subí a la casa y me lo cambié por otro, me agaché para continuar el juego y se rompió mi segundo pantalón e igual con el tercero.
Mi madre, sonriendo, me dijo que ya había crecido. Que aquella ropa ya no me quedaba, no me servía, no era para mi. 
Y como ese ciclo es permanente después de varios meses volvimos a nuestro antiguo terreno... esta vez con una nueva casa. Una que se ajustó a nuestro crecimiento. 
Ya la casa cambió nuevamente. La ropa también. Y yo... sigo creciendo. 


3 comentarios:

  1. Qué bueno es saber que en el proceso de la vida crecemos, ahora lo difícil pero necesario para crecer es que debe haber quebrantamiento, sin esto nos hay cambio, no hay crecimiento. Qué bueno profe! Excelente reflexión. Nos ayuda a mantener buena actitud a los procesos que nos quebrantan y nos maduran. DTB!

    PD
    El café esta en pie....

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  2. Pues hay que ver si se nos rompen los pantalones más frecuentemente. Venga la ropa nueva

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  3. Pantalón roto, tenemos todos. Pero solo los firmes pueden ajustarse a los cambios que la vida nos revela, cambios que siempre son buenos para emular. Un fuerte abrazo.

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