miércoles, 11 de abril de 2012

Cambio de letra... De la D a la S

Una vez me llamaron Eliud, aparecieron las sobrinas y sobrinos. Cariñosos/as, querendones/as, manipuladores/as. "Tío Eliud, por favor dame esto..." "No". (Sonrisa) "tío Eliusss, poh favó" (piquito parao). "Ok" (derretido).

La familia tiene sus formas de comunicar. A medida que aparecen las nuevas generaciones van haciendo sus propias aportaciones a esa comunicación, que ya de por sí estaba llena de símbolos y formas alternas de decir las cosas. 

Primero me esforcé por que me llamaran Eliud, con d. Mis sobrinas/os me enseñaron a aceptar que existen otras formas de llamar a uno, que también provienen del amor, del reconocimiento, de la aceptación. Que hasta el nombre de uno puede sufrir transformaciones siempre que uno acepte que la vida es un proceso de transformación constante, de cambios, de crecimiento. Que de la "d" a la "s" hay que andar, hay que vivir hay que sentir.


martes, 10 de abril de 2012

Grande

Desde que tuve conciencia de mi nombre me gustó. Cuando comencé a darle identidad me gustó más. En la escuela yo era Eliud. En muchos lugares comencé a ser Eliud. Pero en el barrio era el nene de... Me identificaban por mi papá, mi mamá, mis tíos, hasta por el vecino de fulano. Siempre les aclaraba que mi nombre era Eliud. Parecía no importar.

En el barrio, cuando venían tormentas o huracanes, algunos de los grandes sacaban un rato para ayudar en las casas de los viejos y de quienes necesitaran una manita para asegurar sus cosas. Los niños jugábamos en la cancha hasta que ya comenzaba a soplar o a llover.

Ese día, con el huracán ya cerca, cuando pasaron los grandes frente a casa, mi mamá me pidió que me fuera con ellos ya que nuestra casa estaba segura. Los niños fueron a la cancha y yo fui con los grandes. Rápido me dieron tarea. Hice las cosas que hacen los grandes. Me llamaron Eliud en el barrio.