martes, 7 de febrero de 2012

El discurso

Cuando estaba en segundo año de universidad recibí uno de los discursos más largos y significativos de mi vida. Para ese momento tenía para elegir entre la disciplina universitaria y la "jangueaera" de ser músico. Me divertía mucho tocando en fiestas y actividades así que decidí que dejaba la universidad.
Llegué a casa, como todo un adulto, y le notifiqué a mis padres mi decisión. A fin de cuentas realmente se trataba de mi futuro. Mi mamá puso el grito en el cielo y trató de convencerme de lo contrario. Mi papá le pidió que respetara mi decisión.  Me sentí muy bien. Al menos papi entendió  que yo era grande y podía decidir.
Resuelto el problema salí a la calle con mis panas. Llegué al inicio de la madrugada. Minutos más tarde mi padre fue a despertarme para que fuera a trabajar con él. Le recordé que yo apenas estaba llegando. El me recordó que en su casa se estudiaba o se trabajaba y que él respetó mi decisión de dejar la universidad pero que yo no dije que tenía un trabajo, que mientras tanto y en lo que conseguía uno me iba a otorgar el "privilegio" de trabajar con él. Recuerdo que llamó a su trabajo para que añadieran 400 cajas a las 200 que le tocaba trabajar ya que tendría un ayudante. No tienen idea de cuantas veces intenté hablar con él sobre el asunto...

Al llegar el domingo recogí mi ropa y regresé al hospedaje. ¿El discurso de mi papá? La acción.      

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